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Trailwalker, un fenómeno mundial

Trailwalker era un ejercicio de entrenamiento militar en Hong Kong. En 1981 pasó a convertirse en un evento Oxfam para recaudar donativos. Hoy es uno de los principales desafíos deportivos del mundo, con 16 eventos en 11 países como Hong Kong, Gran Bretaña, Japón, Nueva Zelanda, Australia, Bélgica, Irlanda, Francia, Alemania, India y España. Millones de personas de todo el mundo participan cada año en el Trailwalker. Si sumamos todos los kilómetros recorridos, los participantes del Trailwalker han dado ¡más de cien veces la vuelta al mundo! Si quieres saber más sobre otros Trailwalker puedes visitar la web de Oxfam Internacional.

Oxfam somos una confederación internacional de 17 organizaciones que trabajamos junto a organizaciones y comunidades locales en más de 90 países. Trabajamos proporcionando ayuda de emergencia, llevando a cabo proyectos de desarrollo a largo plazo y haciendo campaña por un futuro más justo.

El nombre "Oxfam" proviene del Comité de Oxford de Ayuda contra el Hambre, fundado en Gran Bretaña en 1942.

Creemos en un mundo justo y sin pobreza.

Creemos que la pobreza es evitable. Es producto de la injusticia. Nuestro objetivo es restablecer el equilibrio para que las personas tengan acceso a recursos necesarios para mejorar sus vidas y medios de subsistencia, y para que puedan participar en la toma de las decisiones que afectan a sus vidas.

Creemos que el respeto a los derechos humanos puede ayudar a combatir la pobreza y la injusticia, a reafirmar la dignidad de aquéllos que viven en esta situación y a garantizar el desarrollo sostenible

Desafiamos las causas estructurales de la injusticia de la pobreza y, para ello, trabajamos con organizaciones y aliadas a nivel local e internacional.

Nuestras creencias

Toda persona tiene derecho a desarrollar todo su potencial y a vivir libre de pobreza en un mundo más justo y seguro. Creemos que con las medidas y la voluntad política adecuadas, ese mundo es posible.

Las personas tenemos derecho a la vida y a la seguridad, a tener un medio de vida sostenible, a ser escuchadas y a tener una identidad y acceso a servicios sociales básicos. Suscribimos todos los acuerdos internacionales de derechos humanos, así como la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Cuando se encuentran en situación de pobreza, las personas tienen un escaso poder y ven negado su derecho a ser escuchadas. La pobreza significa ingresos y activos muy escasos, falta de acceso a servicios sociales básicos y oportunidades, desigualdades muy profundas, inseguridad y escasas posibilidades de desarrollo.

La desigualdad, unida a la acción o la falta de acción, es la causa subyacente de la pobreza. También puede verse agravada por los desastres naturales, la violencia, la opresión y el deterioro del medio ambiente, y perpetuada por las instituciones y ciertas actividades económicas.

Las mujeres y las niñas son quienes más padecen la pobreza. Defender sus derechos y necesidades es clave si queremos erradicarla.

Los Gobiernos deben rendir cuentas ante sus ciudadanos y ciudadanas, como también deben hacerlo todas las instituciones, empresas, organizaciones y grupos de la sociedad, entre ellas, la nuestra.